LUIS CHENCHE
Visual artist




Texts

2016
Situación latente




El trabajo que Luis Chenche ha venido realizando se ha caracterizado por un ejercicio de dibujo riguroso y minucioso donde articula todo un entramado de líneas, obteniendo un resultado complejo, caótico y ordenado a la vez, como la propia estructura urbana de la ciudad. Luis en su transitar diario se detiene para documentar, registrar, substraer y fijar su mirada en aquellos lugares de la ciudad que permanecen en un estado de ruina, momentos antes o después de ser demolidos. De este modo nos muestra por medio del dibujo, intervenciones en el espacio y objetos encontrados, un universo fragmentado aparentemente inconexo, familiar y absurdo, cargado de múltiples sentidos de lugares ahora invisibles. La actitud de andar –el tránsito, la deriva– la realiza Chenche siguiendo una pista para luego ir a la siguiente, con la voluntad de reconstruir conscientemente un todo que, probablemente, nunca logrará que sea completo. Si la arqueología tradicional es el análisis de manifestaciones materiales del pasado halladas en un presente, y posibilita una suerte de comprensión del pensamiento, los valores y la cultura de una sociedad concreta ya desaparecida, ¿qué ocurre entonces cuando los cambios sociales se suceden permanentemente? ¿Es posible aplicar la metodología arqueológica a la contemporaneidad? parece que en cierto sentido, si. La arqueología ha necesitado generar una rama: la arqueología pública, que investiga materiales actuales, como los residuos urbanos que permiten estudiarlos en relación con todos los ámbitos de la sociedad. De cierta manera el trabajo de Luis Chenche se contamina de todo un espectro de formas e imágenes latentes en la ciudad. En “Situación latente” el fragmento adquiere otro estatus, no sólo como principio desorganizador o de disolución. Si bien Rancière[1] se apropia de estos conceptos, lo hace reactualizando su significación, reelaboración que se encuentra en discusión con la modernidad. La modernidad, a menudo, ha concebido el concepto de fragmento como marca de un estatuto de inacabamiento y destotalización. Para Rancière un fragmento no es una ruina, es más bien un germen, “es la unidad en la cual toda cosa fijada vuelve a introducirse en el movimiento de las metamorfosis”. Por tanto, fragmentar equivale a deshacer lazos de unidad para hacer revivir aquello que ha sido sedimentado y permite un momento de formación de nuevas individuaciones.

[1]Jacques Rancière, “El concepto de anacronismo y la verdad del historiador”, Francia, Calmann Lévy, 1996, pag 54-58.

Dennys Navas.
Artista visual
Situación latente pdf